viernes, 21 de agosto de 2009

EL CUCO DE LAS AUDITORIAS.


Las auditorías de la Cámara de Cuentas nunca han sido explicadas suficientemente y los funcionarios y la población en general les atribuyen fines aviesos y perversos.

No saben que hacerlas es dar cumplimiento a una ley, y que esa práctica garantiza pulcritud en el manejo de fondos públicos.Sus arqueos no son coyunturales ni meladaganarios, sino que responden a un orden periódico.

Por ejemplo, cada año.Esa confusión es lo que lleva a que se crea que a todo el incumbente que se le hace una auditoría, es porque está cometiendo irregularidades.O que se presuma maldad en el auditor o el responsable de la Cámara, al cual se le pide cuenta como si el afectado estuviera por encima de la ley.El

" ¿supiste? Le hicieron una auditoría a fulano", o el "trátenme bien", son las reacciones más socorridas, sin que haya razón para la intriga y mucho menos para el temor.

Aunque hay otros que son un fastidio: se niegan a rajatabla a que intervengan su administración.

No hay comentarios:

Publicar un comentario